Estado actual de la Ciberseguridad y los Ciberataques

Publicado en Artículos, Seguridad,


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Mucho se habla últimamente de ciberseguridad y la verdad es que la cuestión debería empezar a preocupar. Cuando ves a tanto experto comentar que la situación está empeorando con titulares como “el mayor ataque ciberterrorista es cuestión de tiempo” de Eugene Kaspersky hemos de suponer que las cosas deben estar muy feas. Tal como expresa el titulo del post quiero aportar mi visión de la situación partiendo de la realidad que me toca analizar día a día y teniendo en cuenta que quien escribe es un profesional de provincia que analiza la realidad de empresas que no están situadas dentro del Ibex 35. En cualquier caso al menos creo interesante comentar cómo se ven las cosas por estas tierras, aunque sean de segunda división.

En primer lugar creo muy relevante hacer constar que la ciberseguridad no es una moda sino más bien una amenaza invisible que no todo el mundo es consciente de que exista o lo que es peor aún, de que pueda impactarle. Obviamente no es cuestión tampoco de dramatizar porque todo este tipo de daños afecta a la información pero cada vez más las consecuencias de la inseguridad sobre los datos pueden alterar el mundo físico y provocar ya daños tangibles y concretos sobre el mundo real. Conscientes de la necesidad de hacer visible este tipo de amenazas, empresas del mundo de la seguridad han empezado a mostrar diferentes tipos de visualizaciones sobre el análisis de tráfico en tipo real que muestra como efectivamente estas cosas suceden. Aquí os presento 12 de ellas siendo la de Kaspersky de las más impactantes.

  1. Cyber Warfare Real Time Map by Kaspersky (Visualización que recomiendo)
  2. Real-time Web Monitor by Akamai
  3. IpViking Live Map by Norse
  4. Honeypots from the Honeynet Project
  5. Global Botnet Threat Activity Map by Trend Micro
  6. Top Daily DDoS Attacks Worldwide by Google
  7. Security Tachometer by Deutche Telekom
  8. Cyberfeed Live Botnet Map by AnubisNetworks
  9. Global Activity Maps by Arbor
  10. DDoS Attacks by ShadowServer
  11. Internet Malicious Activity Maps by TeamCymru
  12. Globe and WorldMap by F-Secure

Voy ahora a narrar, cual periodista deportivo cómo se han producido cada uno de los siguientes 3 goles

Primer gol (En los primeros minutos de partido).

El primer tanto lo marcan los malos en los primeros minutos cuando la industria del software en general no es casi penalizada por la generación de productos inseguros. Hablamos constantemente de los problemas ocasionados por los fallos software y la necesidad de gestionar la vulnerabilidad pero muy poco sobre la importancia de la seguridad en el diseño. En este tema solo las empresas muy castigadas por el malware fueron capaces de reorientar el proceso de fabricación de software y definir la Trusted Computing. Schneier insiste dentro de su visión económica de la seguridad que mientras sea más barato poner remedio que solventar el problema en el origen, nada motivará a la industria del software a hacer bien las cosas. Y teniendo en cuenta que ahora software tiene casi cualquier cosa, tenemos un problema gordo con la dispersión del software a todas las actividades humanas. En esencia lo que más preocupa actualmente es la seguridad del software orientado a la informática industrial que controla los automatismos en las grandes empresas y las infraestructuras críticas. Es un tema tan específico que en España se ha creado el Centro de Ciberseguidad Industrial y está centrándose en estos temas, es decir, seguridad de la información sobre entornos industriales donde es complejo aplicar las políticas de gestión de la seguridad que se aplican en otros sectores porque son entornos operativamente complejos que no pueden parar su actividad.

Segundo gol (A mitad de partido).

El segundo gol podríamos considerarlo que se ha metido en propia meta dado que está más causado por la falta de control del equipo que defiende que por los méritos del equipo que ataca. Ésta es por tanto una segunda ventaja del mundo del cibercrimen sobre las empresas y está ocasionado por la ausencia o carencia de recursos en el área TIC de las organizaciones para luchar contra estas cyberamenazas. Los departamentos de sistemas de información de las empresas están diseñados para aportar valor y ello se produce diseñando y desarrollando sistemas que amplíen u optimicen el modelo de negocio establecido. En este sentido, los departamentos tienen como misión construir cosas, no preservar los entornos para que los malos no puedan boicotearlos , robarlos o destruirlos. Por tanto, una primera desventaja es la falta de personal especializado que monitorice y vele por el control de la situación. Lo que no deja de resultarme paradójico es ver como las empresas si tienen clara la protección física para amenazas del entorno cercano (Siendo estas quizás poco frecuentes y con pocos agentes agresores) y no para Internet que es un escenario hostil, globalizado y con muchos agentes agresores. Supongo que la causa de ello debe ser la ausencia de percepción de peligro que nos genera la conexión a Internet. En las empresas medianas y pequeñas este tipo de cosas siguen viendose como “de película”. El principal problema por tanto es que si nadie mira, cuando las cosas empeoren (Que es lo que está ocurriendo), nadie podrá dar aviso para reaccionar a tiempo. Todavía no nos hemos adaptado al cambio de mentalidad que supone Internet. Como comenta el ensayo titulado “Ciberataques por Mikko Hypponen” dentro del último libro de la serie BBVA “C@mbio: 19 ensayos clave acerca de cómo Internet está cambiando nuestras vidas” o los cambios son más grandes de lo que parecen.

“El mundo real no es como el mundo online. En el mundo real sólo hemos de ocuparnos de los delincuentes que En el mundo real solo hemos de preocuparnos de los delincuentes que viven en nuestra ciudad. Pero en el mundo online tenemos que preocuparnos de delincuentes que podrían estar en la otra punta del planeta. La delincuencia online siempre es internacional, ya que Internet no conoce fronteras”.

Por tanto, debemos entender que la amenaza existe y que no tiene porqué haber una motivación directa para que uno acabe siendo victima de un incidente. Ahí están las estadísticas que documentan las diferentes motivaciones en los casos más relevantes.

Además, los datos no van a mejorar porque tal como indica Mikko Hypponen, la presión policial sobre el cibercrimen es insuficiente.

“Cuando se ponen en un lado de la balanza los daños producidos por la ciberdelincuencia y en el otro la pérdida de vidas humanas, salta a la vista cuáles son más importantes. Adaptarse al rápido crecimiento de la delincuencia online resulta una tarea harto difícil para las fuerzas nacionales de policía y los sistemas legales, pues cuentan con capacidades y recursos limitados para sus investigaciones. Las víctimas, la policía, los fiscales y los jueces casi nunca descubren el auténtico alcance de estos delitos, que se suelen producir más allá de las fronteras nacionales. Los procesos penales contra los delincuentes son muy lentos, los arrestos, contadísimos y, con excesiva frecuencia, las penas impuestas resultan demasiado leves, en especial si se comparan con las de los delitos perpetrados en el mundo real. La baja prioridad que se concede a perseguir a los ciberdelincuentes y la demora en el establecimiento eficaz de penas por delitos cibernéticos transmiten un mensaje equivocado y es el motivo por el que la delincuencia online aumenta a gran velocidad. Ahora mismo, los delincuentes potenciales online son conscientes de que las probabilidades de ser descubiertos y castigados son mínimas y de que los beneficios son enormes.”

Hace unos días también se publicaba en El País un titular escandaloso al respecto, “El 95% de los ciberdelitos cometidos quedan impunes“. Esta situación de aparente impunidad más el incremento en los réditos obtenidos por los ciberdelincuentes son el caldo de cultivo ideal para que esta “miel” atraiga a más abejas a comer. Las estadísticas dan miedo pero como no se genera alarma social suficiente (Al fin y al cabo solo afecta a información), los esfuerzos policiales se orientan hacia temás de menos envergadura pero más mediáticos (Recordemos que los recursos policiales se deciden desde la capa de la política).

Tercer gol (A final de partido).

Este es quizás el único gol que pueden apuntarse realmente los malos y que se corresponde con el esfuerzo que desarrollan realmente en buscar la forma de lucrarse a costa de los sistemas de información ajenos. En parte, como hemos visto en los dos goles anteriores, sobre un terrerno de juego que no les pone las cosas muy difíciles, han conseguido desarrollar una auténtica industria del malware que ya ha logrado superar las medidas de seguridad perimetral más comunes (Firewalls y antivirus).

Que es una industria no lo duda nadie con solo ver su capacidad de fabricación y el crecimiento exponencial del número de especímenes generados. No es posible semejante ritmo de producción sin organizaciones bien orquestadas que colaboran en la generación de aplicaciones cada vez más sofisticadas que trabajan de forma cada vez más silenciosa. Además, el concepto de malware ha evolucionado hacia el de APT donde la aplicación maliciosa se encuentra durante tiempo en los sistemas de información agazapada, recolectando datos hasta que decide atacar a la víctima. Sobre el tema de APT me parece interesante destacar la reciente revisión realizada por el blog Aeropago21 en el post “Operaciones APT famosas“. El año 2013 fue el que dió a conocer esta nueva variante de malware cuando Mandiant hizo publico el informe “APT1: Exposing One of China’s Cyber Espionage Units“. Desde entonces mucho se habla del tema pero la noticia de hace unos días que más llama la atención ha sido la declaración de Symantec sobre la poca eficacia de los antivirus con el titular de cabecera Antivirus pioneer Symantec declares AV “dead” and “doomed to failure”.

La gente de la industria lleva hablando de esto hace tiempo aunque no era políticamente correcto siendo creo los primeros la gente de Hispasec que en esto siempre han sido la referencia. Quizás el problema más grave que tiene este nuevo escenario es la existencia de clases también dentro del ciberespacio. Dado que las soluciones actuales no están frenando el malware, las empresas se van a segmentar en tres tipos:

  • Las que tienen buen presupuesto de seguridad y que adquirirán las nuevas tecnologías de protección basadas en el análisis del comportamiento del software y no en patrones. Estos dispositivos tienen un precio alto que no todo el mundo puede asumir.
  • Las que se refugiarán en bastiones bien protegidos subiendo a infraestructuras de nube bien protegidas, alojando sus sistemas dentro de ciudades bien amuralladas que si hayan podido hacer la inversión en protección para amortizarla vendiéndola como servicio de seguridad en nube.
  • Las que ni saben que los firewalls y antivirus ya no son efectivos y permanecerán de forma incosciente expuestas a la red y a sus sustos. Por desgracia en este segmento se van a situar el 90% de las empresas pequeñas o medianas que ven en la ciberseguridad todavía un tema de ciencia ficción.

El cambio de contexto del que pocas empresas se están dando cuenta respecto de la sofisticación del malware (Y ocasionado por la carencia de personal propio especializado que vaya analizando las amenazas existentes y actualizando los análisis de riesgos como se vió en el segundo gol) es que los malos han aprendido como saltarse las medidas de seguridad. El malware ahora no viene en forma de ejecutable catalogado por el antivirus sino como un software inofensivo que el antivirus no es capaz de detectar. En la ejecución inicial detecta que le faltan trozos y se conecta de forma cifrada hacia los host desde los que poder completarse. Todo ello hablando protocolos comunes como http y utilizando cifrado en el intercambio de información para que los firewalls más avanzados tampoco puedan analizar el contenido del tráfico. En el fondo los malos están utilizando las mismas técnicas que se emplean en la protección legítima de datos pero para unas finalidades diferentes. Por tanto, con este nivel de sofisticación las medidas tradicionales ya están siendo superadas.

Curiosamente además se produce un fenómeno perverso y es la siguiente paradoja: “Quien no puede invertir en seguridad puede tener que asumir mucho más coste ocasionado por la inseguridad“. La gestión del riesgo nos lleva a cuatro opciones posibles: trasferir, evitar, reducir o aceptar. A menudo, las capas directivas no asumen que “No hacer nada” es tomar como decisión “aceptar el riesgo” y se arrepienten de la decisión sólo cuando tienen que afrontar los costes de la inseguridad asumida. En este sentido empieza a ser cada vez más necesario evaluar el “coste de la insegurida” y utilizar como métricas de valoración económica los conceptos “CAPEX” y “OPEX”. Aun no siendo un experto en la materia, me voy a atrever a hacer un planteamiento económico de la gestión de la seguridad a ver que os parece.

Pensemos en un supuesto real de gestión del malware. Sería el caso de un departamento TI que plantea la adquisición de un equipo avanzado que puede detectar el 50% más de malware que el firewall tradicional. Aunque la inversión inicial fuera alta (CAPEX o coste de capital), el coste operacional (OPEX o coste operativo) causado por el gasto en personal que tiene que solventar los incidentes detectados hace que a medio y largo plazo, la decisión basada en adquirir el equipo avanzado sea más rentable. Al final de un año cada decisión tendría los siguientes números suponiendo un coste de 30€ de mano de obra por cada acción de limpiar un equipo de malware:

  • Decisión de no hacer nada tendría estos números: CAPEX: 0€+ OPEX: 378.000€ = 378.000€
  • Decisión de gestionar el riesgo: CAPEX: 3.000€+ OPEX: 189.000€ = 279.000€

Una decisión técnica de apuesta por la mejora operacional tiene a medio y largo plazo un resultado más rentable que la decisión de no hacer nada. Además, la aceptación del riesgo está expuesta también a la aleatoriedad del entorno y a la evolución de la tendencia. Es decir, si la agresividad del malware se incrementa, los costes operativos aumentan significativamente siendo entonces la separación entre ambos enfoques mayores. Esto ha sido simplemente un ejemplo sencillo para intentar hacer ver que “no hacer nada” es ya hacer algo y que pensando en rentabilidad económica, puede incluso ser una decisión peor que la que no se quiere asumir por costes iniciales.


Por Javier Cao Avellaneda

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