Fanatismo, Intolerancia y enfrentamientos por la religión

Publicado en Misterios y Complots,


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El factor religioso se ha ido manifestando de una manera imponente en la historia, para bien y para mal. La religión tomó un lugar preponderante en todas partes, aunque con nuevas características: en muchos casos se trata de una religión informal, al margen de las grandes tradiciones e instituciones religiosas. Las rígidas instituciones religiosas tradicionales no logran llenar el vacío dejado por el fracaso del mesianismo de la razón y de la ciencia, y han ido apareciendo un sinnúmero de ofertas religiosas para una humanidad angustiada y ávida de sentido y necesitada de certezas.

Esta ha sido la ocasión para que muchas instituciones religiosas se planteen la necesidad de una renovación que responda a las nuevas condiciones culturales y espirituales de la posmodernidad.

Este punto es de interés, parece hasta un tanto irónico que, la mayoría de las grandes instituciones religiosas han demostrado poca flexibilidad a lo largo de la historia, incluso hasta el punto de ser impositivas, llegando a castigar el libre pensamiento; pero en la actualidad tratan de “reformar” sus patrones de enseñanza, en cierto sentido para “adaptarse a los nuevos tiempos”; esto no es algo nuevo, se ha hecho siempre, lo irónico aquí es el cambio que se plantean, si su patrón de enseñanza se basa en un icono religioso, alguna divinidad, castigo ante el pecado y salvación como recompensa si se vive de acuerdo a un comportamiento dado, y se supone que estas enseñanzas vienen dadas o escritas desde tiempos antiguos y no “admiten reformas”…pues yo me pregunto ¿hay diferentes pecados hoy en día, un nuevo salvador, nos equivocamos en alguna fecha..que nueva oferta nos darán?. Pues al parecer las religiones se vienen adaptando a nuestros tiempos, Tanto que Instituciones como el Vaticano ya ha hablado públicamente de la “posibilidad” de que exista vida fuera de la tierra; aquí se plantearían grandes interrogantes, pienso yo: de haber vida inteligente en otros planetas (lo cual no dudo) ¿cómo reaccionarán las religiones que nos prometen la salvación a través de “nuestro Dios terrenal”?; será que ¿no existen otros Dioses en el universo, o tendremos todos un único Dios?; ¿tendremos entonces todos en el universo la misma lista de cosas permitidas y la lista de pecados? pero ¿cuál es el Dios correcto? me pregunto yo, ya que aquí sobran las religiones y los Dioses que nos darán la vida eterna.

La religión sigue siendo un medio muy poderoso de distinguirse de otros, y que puede servir para marcar una frontera, para expulsar al diferente o para matar sin remordimientos

Es en este contexto donde reaparecen algunas manifestaciones religiosas con una fuerte carga de fanatismo, que orienta la experiencia religiosa de una manera destructiva, pues se trata de verdaderas patologías o enfermedades. El fanatismo es como un virus que, cuando ingresa al universo religioso de una persona o de un grupo, produce una serie de trastornos psicológicos y sociológicos con una fachada religiosa. Se trata de un fanatismo que ha llegado a niveles tan destructivos que se ha vuelto una preocupación social. Aunque el fanatismo no es exclusivo del campo religioso, pues en ocasiones abundan los fanatismos políticos, lo hay en todas las tradiciones religiosas, ligado a fundamentalismos e integrismos de diversos colores, así que podemos encontrar fanáticos en todas las religiones, pero sin lugar a dudas, en las diferentes religiones existentes se dan los ingredientes para nuevos fanáticos; así que podríamos decir que, fanáticos hay en todas partes siempre y cuando exista el ingrediente para su cultivo, y la religión es el ingrediente volátil para el fanatismo.

El fanatismo religioso es uno de los tipos de fanatismo que más controversia ha generado a través de la historia en cuanto bajo ésta se han llevado a cabo conflictos bélicos, holocaustos, asesinatos y actos terroristas.

Durante siglos miles de hombres fanáticos se han visto influenciados bajo las grandes religiones para así llevar actos que van en contra de la propia religión lo cual deja a ver que el individuo está actuando no bajo fe, sino por pura obsesión.

La fe es, generalmente, la confianza, creencia en algo o alguien de que determinada idea o evento -futuro o pasado- es verdadero. Es la aceptación de un enunciado declarado por alguien con determinada autoridad, conocimiento o experiencia.

¿Qué es lo que caracteriza a esta patología religiosa? Voltaire, en su Tratado sobre la tolerancia, lo definió como una locura religiosa, sombría y cruel; es una enfermedad que se contagia como la viruela. El fanatismo se manifiesta como una exaltación o entrega apasionada y desmedida a una idea o a unas convicciones consideradas como absolutas y que, por lo mismo, hay que imponerlas a los demás por cualquier medio. El fanático es terco y obcecado, intolerante y agresivo, rígido e incapaz de diálogo, con una visión distorsionada de la realidad y una radicalización ideológica muy intensa.

Existen varios tipos de fanatismo, y se producen debido a la afinidad o contrariedad con una persona, religión, ideología, deporte o pasatiempo, entre otros tópicos. Ejemplos de fanatismo se han dado en el terreno religioso con la defensa de dogmas, o la defensa de libros sagrados o de dioses, o defendiendo un punto de vista racional o irracional específico. Los religiosos afirman que, la diferencia entre religioso y fanático reside en el hecho de que el religioso ve a la religión como un medio para creer o conocer alguna deidad, mientras que el fanático ve a la religión como dios, y la trata como incuestionable.

En síntesis, los rasgos que caracterizan al fanatismo son los siguientes:

  • Dogmatismo: fe en una serie de verdades que no se cuestionan ni razonan y cuya justificación lo es por su propia naturaleza o con relación a alguna autoridad;
  • Carencia de espíritu crítico: no se admite la libre discusión acerca de las propias verdades, ni su crítica racional;
  • Maniqueísmo: las diferencias son consideradas de manera radical; no se admiten los matices. Además, la diversidad humana suele encerrarse en dos categorías: buenos y malos;
  • Odio a la diferencia: desprecio y rechazo de lo que escapa a unos determinados modelos y etiquetas;
  • Autoritarismo: afán de imponer las propias creencia y de forzar a que todo el mundo se adscriba a la misma.

El fanático religioso se identifica con un individuo de conducta ciega con una religión en particular, lo que le lleva a provocar actos contra personas que no creen en ésta mediante una lógica inflexible.

En los siglos XVI y XVII el fanatismo religioso alcanza un alto grado ya que estos simpatizantes condenaban las ciencias –al condenar éstas a la religión mediante la razón– los reyes –acusados de superficiales materialistas que llevaban una vida de placeres– y a los estudiosos de los astros –a quienes se acusaba de servidores de Satanás-. El fanatismo tiene un principio en parte compartido con la fe, según el cual quien piensa diferente se convierte en adversario o enemigo.

En las religiones mas influyentes y expandidas mundialmente se han podido ver actos de fanatismo desde la decadencia del imperio romano por el cual los cristianos quemaron libros y estatuas por inmorales y fulminaron avances en literatura y arte.

Intolerancia religiosa es la motivada por las propias creencias religiosas de uno, generalmente en contra de las creencias religiosas de otro. Intolerancia religiosa y persecución han aparecido frecuentemente en la historia del mundo, cuando se produce el contacto entre culturas diferentes, y la mayoría de las creencias han sufrido por ella.

La persecución religiosa, que constituye un caso extremo de intolerancia, consiste en el maltrato persistente que un grupo dirige a otro grupo de personas o a un individuo debido a su afiliación religiosa. Usualmente, la persecución de esta natureza, florece debido a la ausencia de tolerancia religiosa, libertad de religión y pluralismo religioso.

El monopolio religioso es un atractivo a la intolerancia religiosa fácil de entender. Desde niños, los seres humanos son conscientes de su impotencia respecto a cosas fundamentales como la comida, el amor y la propia vida. La religión les ayuda a afrontar la pérdida y el miedo a la muerte; enseña principios morales y hace que la gente los siga. Pero, precisamente porque las religiones son fuentes tan poderosas de moralidad y sentido comunitario, se convierten con demasiada facilidad en vehículos para huir de la impotencia, que tantas veces se manifiesta en opresión e imposición de jerarquías. En el mundo de hoy, las personas abordan las diferencias étnicas y religiosas de maneras nuevas y temibles. Al aferrarse a una religión que consideran verdadera, rodearse de correligionarios y colocar por debajo a los que no abracen esa religión, pueden olvidar durante un tiempo su debilidad y su mortalidad.

Dos ideas suelen alimentar la intolerancia y la falta de respeto en materia de religión. La primera, que nuestra religión es la única verdadera y las demás son falsas o tienen fallos morales. La gente que opina así, no es monolítica, también puede creer que los demás merecen respeto por sus creencias, siempre que no hagan daño. Mucho más peligrosa es la segunda: que el Estado y los ciudadanos particulares deberían obligar a la gente a abrazar la forma correcta de abordar la religión. Es una idea que está extendiéndose, incluso en democracias modernas. Ejemplos recientes y preocupantes son la aplicación de la ley de la sharia por jueces islámicos en África y Asia, la destrucción de las estatuas de Buda por los talibanes en Afganistán, las décadas de guerra religiosa en Irlanda, la reciente partición y limpieza étnica en base a la religión de cada cual de Yugoslavia, la resistencia de Francia a tolerar símbolos religiosos en las escuelas y las afirmaciones de la extrema derecha india de que las minorías en India deben integrarse en la cultura de los hindúes. La reaparición de este pensamiento supone una amenaza para las sociedades liberales, construidas sobre la libertad e igualdad.

Desgraciadamente la religión sigue siendo un elemento de enfrentamiento y el origen de demasiadas guerras.

El Debate: ¿Son necesarias las Religiones?

Las cruzadas fueron actos fanáticos e imperialistas que profundizaron en la disputa centenaria entre musulmanes y cristianos, combatiendo ambos en nombre de Dios durante la Edad Media. Otros actos contemporáneos a éstas eran la Santa Inquisición (que de Santa no tubo nada), herramienta de supresión de la herejía.

Las cruzadas fueron una serie de campañas militares comúnmente sostenidas por motivos religiosos llevadas a cabo por gran parte de la Europa latina cristiana, en particular, de los francos de Francia y el Sacro Imperio Romano. Las cruzadas, con el objetivo específico de restablecer el control cristiano de Tierra Santa, se libraron durante un período de casi 200 años, entre 1095 y 1291. Otras campañas en España y en Europa oriental continuaron hasta el siglo XV. Las cruzadas fueron sostenidas principalmente contra los musulmanes, aunque también varias campañas se hicieron contra los eslavos paganos, judíos, los cristianos ortodoxos griegos y rusos, los mongoles, los cátaros, husitas, valdenses, prusianos, y principalmente a los enemigos políticos de los papas. Los cruzados tomaron votos y se les concedió la penitencia por los pecados del pasado, a menudo llamada indulgencia. En otras palabras, no importa si matas siempre y cuando sea en nombre de Dios y en beneficio de la Iglesia

La humanidad vivió uno de los momentos más crueles de intolerancia religiosa durante la Edad Media. La Inquisición de la Iglesia Católica se encargó de arrestar, torturar y ejecutar –generalmente por la hoguera– a judíos, paganos, herejes y otras minorías religiosas. Los judíos en general no tenían derecho alguno, eran incapaces de testificar ante una corte cristiana por lo que podían ser objeto impunemente de asesinatos, robos, violaciones y otros delitos, al no poder testificar contra un cristiano. En muchos casos los niños judíos eran secuestrados por la Iglesia y convertidos al cristianismo, se prohibía a los judíos enseñar su religión, tener la Torá y hubo también masivas expulsiones de judíos como en el caso de España (edicto de Granada). Entre las más sangrientas persecuciones de herejes se cuenta la cruzada contra cátaros, albigenses, bogomilos, templarios y otros herejes que fueron ejecutados masivamente, en muchos casos torturados antes de morir.

La inquisición usaba una serie de métodos para “cazar” a los “pecadores”, quizás la más notoria fue El Malleus Maleficarum, Martillo de las Brujas, es probablemente el tratado más importante que se haya publicado en el contexto de la persecución de brujas y la histeria brujeril del Renacimiento. El martillo de las brujas fue compilado y escrito por dos monjes inquisidores dominicos, Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, quienes aseguraron en el libro que les habían sido otorgados poderes especiales para procesar brujas en Alemania por el Papa Inocencio VIII, por medio de un decreto papal del 5 de diciembre de 1484; pero este decreto había sido emitido antes de que el libro fuese escrito y antes de que sus planeados métodos fueran dados a conocer.

Las Cruzadas

El surgimiento del Islam marcó otro hito histórico, no sólo por ser la tercera religión monoteísta, sino por ser la primera de estas que establecía cierto grado de tolerancia religiosa al establecer que la Gente del Libro (judíos, cristianos, mandeos y zoroastrianos) tenían derecho a practicar su religión discretamente y pagando un impuesto, si leyó bien: pagar impuestos. Aun así, los musulmanes no toleraban la idolatría y combatieron a los credos paganos en todos los países que su basto Imperio llegó a conquistar. El Imperio islámico y los diferentes califatos eventualmente hicieron desaparecer a las religiones paganas de Egipto, Mesopotamia y la Arabia preislámica, y combatieron duramente al hinduismo y al budismo en India, Afganistán y otros países del lejano oriente.

Rápidamente, y como era de suponer, el Islam entraría en conflicto con el cristianismo, especialmente tras conquistar la Tierra Santa y arrinconar al decadente Imperio bizantino (cristiano ortodoxo) lo que motivaría las Cruzadas, una serie de violentas guerras religiosas entre cristianos y musulmanes.

El budismo, aunque llegó a ser una de las religiones más poderosas de Asia y del mundo, y fue la religión oficial de diferentes imperios como el Imperio Kushan, el Imperio de Asoka, el Imperio chino (durante ciertos periodos) y el Imperio mongol, en términos generales nunca persiguió a otras religiones. En China, Tíbet, Japón y otras naciones coexistía pacíficamente con las religiones locales como el taoísmo, el Bön y el Shinto respectivamente, hasta llegar a mezclarse. Y en los países donde sí desplazó del todo a las religiones nativas como Tailandia ó Sri Lanka, en general lo hizo sin violencia. Sin embargo, el budismo no ha estado del todo exento de violencia, como lo denotaría el hecho de que era la religión oficial de poderosos imperios conquistadores.

La religión constituye un elemento esencial de la identidad cultural de muchos pueblos, pero en ocasiones determina la exclusión de los otros, lo que puede provocar conflictos.

En muchas sociedades actuales, la religión es un ingrediente importante en la identidad cultural, que sirve para diferenciarse de los demás. Se trata de un elemento esencial que ha marcado el devenir de la historia de muchas naciones y que configura tradiciones y caracteristicas culturales.

Pero si ese valor de identidad se plantea como excluyente entonces podemos hallarnos ante una fuente notable de conflictos, ya que la religión puede utilizarse como un medio para amplificar las diferencias que existen entre los grupos humanos, o para justificar las atrocidades de la violencia, la guerra y el terrorismo.

La religión, por sus caracteristicas especiales, puede servir para multiplicar el conflicto y convertirlo en un problema de difícil solución cuando las partes enfrentadas se fanatizan.

Las sangrientas guerras de religión, que emprendieron cristianos de diversas confesiones entre los siglos XVI y asolaron Europa son un ejemplo de cómo la religión puede servir de excusa para otros intereses. Las causas de los enfrentamientos eran las ambiciones políticas y económicas de los diferentes estados europeos pero el trasfondo religioso permitía justificar la agresión y hacer más violenta y despiadada la guerra.

La religión fomenta la ignorancia, los prejuicios, la falsa esperanza, la intolerancia y la discriminación entre muchas otras cosas. Ha sido una herramienta de poder para muchos hombres y otros tantos la han usado como medio para cometer crímenes de todo tipo.

Por ejemplo, muchos príncipes y reyes alemanes y del norte de Europa vieron en el luteranismo el medio perfecto para librarse del control político del papa y sus aliados, y del pago de impuestos a la iglesia católica, así como un modo de acrecentar sus propiedades y riquezas al confiscar los bienes y las tierras eclesiásticos. Por su parte, los reyes de países católicos consideraban que luchar contra los protestantes era un medio de mantener sometidos estos territorios.

El tema es largo, muy largo y con diferentes facetas; puede ser interpretado –de igual forma– dependiendo del punto de vista de cada quien. La religión, como tema de discusión trae mucha polémica, pero eso ya lo sabemos. Las religiones se forman y se alimentan de sus seguidores, que por lo general son (o somos?) personas con la necesidad de “ayuda” o asistencia de alguna divinidad. Es curioso, por lo general la religión busca brindar ayuda al que está necesitado o en conflictos internos referentes a la vida y la muerte, y al parecer, mientras más te adentras en este tema terminas por descubrir que le ser humano, en su humilde esencia siempre está buscando que algún Dios o Santo nos “borre” los pecados como por arte de magia y nos lleve al paraíso prometido, pero ¿prometido por quien? La respuesta sería, al menos en términos “terrenales” prometido por los líderes de las diferentes religiones y/o dogmas.

Así que, para finalizar y a modo de conclusión: nosotros los humanos estamos acostumbrados a buscar ayuda “Divina” a nuestros miedos y problemas y que por lo general no podemos o sentimos que no podemos resolver, siempre, y esto parece ser una constante en nuestras vidas, siempre terminamos creyendo en cualquier tontería que cualquier persona nos diga, siempre y cuando nos prometa “la solución” a todos nuestros problemas; o somo muy idiotas o somos muy creyentes, o sencillamente muy flojos para buscar una solución por nuestros propios medios y/o aceptar que la vida tiene sus altos y bajos y que hay cosas que se dan y otras no. Y tan creyentes, espirituales, devotos o idiotas somos que seguimos “creyendo” que un carpintero de hace más de 2000 años nos va a resolver todos los conflictos.

Viendo y entendiendo los diferentes puntos de vista y sabiendo que las religión busca brindar ayuda (moral,ética,espiritual…) pero también ha generado muchísimos conflictos, guerras y sangre (en muchos casos por individuos o grupos de ellos que hacen uso y abuso de una religión en particular por intereses personales) tendríamos que poner en la balanza dos cosas, la religión como fuente de ayuda por un lado y por el otro la religión como fuente de conflicto, ¿cuál pesa más?


Fuentes consultadas:Fanatismo | Intolerancia religiosa | Las Cruzadas | El Martillo de las brujas | La inquisición | La religión en los conflictos políticos y económicos

Fanatismo, Intolerancia y enfrentamientos por la religión
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