Publicado en Misterios y Complots,


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Mucha se ha especulado en los últimos años sobre la verdadera vida de Jesús, sobre sus enseñanzas y su divinidad. Si esta le fue atribuida posteriormente por los primeros padres de la iglesia o si muchos de los hechos que se le atribuyen y que conforman las bases del cristianismo se basaron en religiones paganas anteriores. También sobre su relación con María Magdalena y una posible descendencia de ambos. Pero también existe controversia sobre algo aún más relevante y que podría hacer temblar los pilares de la iglesia: ¿existió realmente cristo?

En los próximos párrafos voy a hacer un resumen del artículo publicado en la revista Enigmas en su edición de noviembre de 2012, precisamente de su artículo “Jesucristo la otra conspiración”. En esa investigación de Moisés Garrido Vázquez, se tocan puntos sensibles y polémicos, que no dejan de ser muy coherentes para todo aquel que tenga al menos cierta base histórica de los hechos, y me refiero a la historia escrita por innumerables personajes del siglo primero en adelante, no a la pseudo-historia narrada en textos como la biblia cristiana. Aclaro esto por la sencilla razón de que la gran mayoría de los creyentes que se apegan a algún dogma religioso no tienen ni la mínima idea de las raíces de sus creencias, pareciera ser que siguen un patrón de conducta pre-establecido por la sociedad y las instituciones religiosas.

Imaginemos por un momento que el nuevo testamento no dice la verdad sobre Jesús, que sus autores no son quienes la tradición siempre nos ha dicho; que los padres de la iglesia manipularon obras judías y romanas, interpolaron párrafos durante la traducción de textos y plagiaron elementos de antiguas religiones; que a través de los siglos han habido sobornos que han servido para elaborar la teología cristológica bajo determinadas directrices; que se luchó para ocultar toda prueba sobre el verdadero origen del cristianismo y que Jesús no tuvo una existencia real sino mítica. Para muchos quizás esto puede parecer una locura, pero la verdad, apoyada con evidencia histórica nos dice que muy posiblemente nada de lo que nos han contado sea real.

Si se repasa la historia, se escudriña en los orígenes del cristianismo y la existencia de Jesús, se encontraran cantidad de contradicciones y un inmenso esfuerzo por parte de los primeros apologistas del cristianismo para convencer a las masas de la existencia de Jesús; este hecho no deja de llamar la atención…si realmente existió, ¿porque tanto interés en querer demostrarlo?.

Hay que aceptar, una vez que se ha profundizado en temas históricos, que la biografía que nos han pintado de Jesucristo está muy maquillada. Existe a lo largo de los siglos, un asombroso paralelismo entre Jesucristo y otros hombres-dioses más antiguos, es muy probable que Jesús no es más que un mito reinventado si ningún vestigio histórico.

Erróneamente se piensa que Jesús ya era considerado un ser divino antes y durante su supuesta crucificción, la verdad es que el mito de Cristo se comenzó a estructurar a partir de Pablo de Tarso que culminó entre los siglos IV y V cuando en los concilios de Nicea (325), Constantinopla (381), Éfeso (431) y Calcedonia (451), los obispos se dieron a la tarea de levantar el símbolo de la fe y darle naturaleza divina a Cristo. Este fue un periodo de continuos enfrentamientos teológicos entre diferentes facciones del cristianismo que querían que prevalecieran sus ideas frente a las demás. Si Jesús fue pre-existente o no, si su divinidad es eterna o se dio en un momento particular, si realmente encarnó como hombre, etc.

El profesor de filosofía neotestamentaria Antonio Piñero en su obra “Los cristianismos derrotados” demuestra que el cristianismo nunca tuvo uniformidad en su doctrina, sino que coexistieron diferentes tendencias cristológicas. Diferentes grupos cristianos hacían sus propias interpretaciones de los evangelios, unas diferentes de otras. Los arrianos sostenían que Jesús no era divino sino una criatura perfecta, los adopcionistas consideraban que Jesús era un hombre normal hasta que al bautizarse fue adoptado como hijo de Dios; los docetistas afirmaban que el cuerpo de Jesús no era físico sino aparente y por lo tanto no sufrió en la cruz; los ebionitas negaban su divinidad y pre-existencia aunque admitían su rango mesiánico; los monofisitas decían que tenía naturaleza divina pero no humana; los nestorianos defendían la doble naturaleza -divina y humana- y así una larga lista.

Finalmente en el concilio de Nicea quedó establecido (después de unos cuantos sobornos, traiciones y luchas contra otras creencias) la divinidad de Jesús como la conocemos hoy en día: hijo del Padre, eterno, quien resucitó al tercer día y subió a los cielos. Si a alguien se le ocurría no aceptar este hecho, era acusado de anatema

A pesar de esto, las discusiones y conflictos no cesaron, estas continuaron durante algunos concilios más; la idea de la Trinidad, que fue una adaptación de antiguas creencias trinitarias egipcias, persas, hindúes, etc., era muy controvertida y no se lograba llegar a un consenso. Igual pasó con la maternidad de María proclamada en el concilio de Éfeso. Lo que poca gente parece saber, es que en Egipto ya se hablaba de la idea de la trinidad (padre, hijo y espíritu santo) como Amón, Ra y Ptah; y los sumerios los llamaban Ishtar, Baal y Tammuz

Fue en el concilio de Calcedonia donde se determinó que Jesús tendría dos naturalezas, la divina y la humana pero que sería una sola persona: divina.

Así pues, después de que con toda exactitud y cuidado en todos sus aspectos fue por nosotros redactada esta fórmula, definió el santo y ecuménico Concilio que a nadie será lícito profesar otra fe, ni siquiera escribirla o componerla, ni sentirla ni enseñarla a los demás

Durante el siglo III las religiones paganas (adoración de varios dioses) seguían manteniendo fuerza en el imperio romano, a pesar de lo que pueden pensar los seguidores del cristianismo, este tardó bastante en expandirse y se hizo a través del derramamiento de mucha sangre, se podría decir sin temor a equivocarse, que los padres de la iglesia le metieron a la gente a golpes su religión, una especie de dictadura-religiosa. Finalmente se impuso el cristianismo con el apoyo del despiadado emperador Constantino -Edicto de Milán, 313- y posteriormente sería el cristianismo adoptado como religión de estado por el Emperador Teodosio en el año 380. Teodosio declaró ilegal a toda religión pagana, incluyendo al Mitraísmo del que se cree el cristianismo adoptó parte de su forma.

A partir de entonces, el cristianismo se encargó de luchar contra cualquier otra creencia (que llamaban herética), así nació la religión católica y toda su maquinaria dogmática.

En estas controversias están directamente afectados obispos y sedes episcopales que se enzarzan unos contra otros en una catarata de descalificaciones y excomuniones con el fin de alcanzar la preeminencia. Los efectos eran inmediatos: la pérdida de la disputa ideológica conllevaba la pérdida de la sede episcopal y con ello la pérdida de control de los fieles y de los bienes de las comunidades cristianas” Antonio Piñero

De los muchos evangelios existentes unos fueron considerados canónicos mientras que otros fueron rechazados como apócrifos. Fue Ireneo obispo de Lyon quien eligió los cuatro evangelios que hoy conocemos. Por su parte los evangelios apócrifos se cuentan entre al rededor de 70. “El evangelio es la columna de la iglesia, la iglesia está extendida por todo el mundo, el mundo tiene cuatro regiones, y conviene por tanto que haya cuatro evangelios” decía el apologista para acreditar su elección.

Hasta nuestros día existen grupos cristianos de todo tipo (sin mencionar la asombrosa cantidad de diferentes religiones que existen…una más absurda que otra), aún no hay un consenso ideológico y cada uno defiende su propia “verdad”. Existen unas 500 variantes cristianas, dignas “sucursales” de una inmensa corporación que se lucra con la fe de sus seguidores, por su puesto, ofreciéndoles como premio el tan mencionado paraíso. De acuerdo a Antonio Piñero, todas estas corrientes del cristianismo coinciden en un mismo error: aceptar la historicidad de Jesús.

El mito de Jesús

La vida de Jesús como la conocemos, nacimiento de una madre virgen, milagros, muerte redentora, resurrección y ascensión al cielo, tiene descaradas similitudes con  relatos más antiguos de hombres-dioses como Osiris, Mitra, Attis, Apolo, Dioniso, Adonis, etc. etc. etc. Es más que evidente que para reconstruir el mito de Jesús se recurrió a antiguos relatos. “El personaje de Jesús está basado en estos mitos antiguos” sostiene la arqueóloga Dorothy Murdock. Los apologistas cristianos se encargarían luego de convertir estas leyendas en su historia “sagrada” atribuyéndole estos textos a los supuestos apóstoles de Jesús. Esto se denomina confabulación.

Desde las Epístolas de Pablo se va reconstruyendo la biografía de Jesús, escritos en un período más próximo a la época en que supuestamente vivió Jesús sin  aportar nada sobre su nacimiento o enseñanzas, centrándose únicamente en su crucificción, hasta el evangelio de Juan (el último evangelio) quien ofrece numerosos elementos biográficos y milagrosos, además de presentar claras miniscencias helénicas y qumránicas. Por lo tanto, desde los textos más antiguos (Epístolas de Pablo) hasta los más modernos (incluyendo los hechos de los apóstoles) del Nuevo testamento, vemos el proceso de historización que le dan a Jesús. No olvidemos que los cronistas añadieron y modificaron de forma astuta diferentes datos de las profecías y el regreso del “salvador”.

En palabras de Garrido Vázquez: “El Jesús histórico se inventó a raíz de el Cristo mítico“. “Fue la historia humana la que se añadió alrededor de la divinidad, y no un ser humano al que se convirtió en divino” asegura Gerald Massey en su obra The Historical Jesus and the mythical Christ. Este mismo autor se encargó de enumerar en el siglo XIX las similitudes entre la mitología egipcia y los evangelios, en donde destaca Horus quien nació de una virgen (Isis-Meri), en el solsticio de invierno, su alumbramiento fue anunciado por una estrella, recibió adoración de tres hombres sabios, caminó sobre las aguas, hacia milagros curativos, asistió al templo a los 12 años, se le representó crucificado en algunas tradiciones, resucitó al tercer día y fue considerado salvador de la humanidad.

Logari Pujon, teólogo catalán sostiene que “los evangelio fueron compuestos por eruditos sacerdotes judeo-egipcios del templo de Serapis en Sakkara (Egipto), tradujeron palabra por palabra textos egipcios“.

Por otro lado, en el texto egipcio Oración del cielo del año 1.000 antes de nuestra era se encuentran los precedentes del “padre nuestro” y de las bienaventuranzas de los evangelios. En el libro de los muertos (de carácter egipcio) también  se encuentran los 10 mandamientos cristianos. ¿Casualidad o plagio?

“De dioses como Horus o Mitra se tomaron rasgos para configurar al Cristo histórico”

La realidad es que los evangelios (elaborados mucho después de lo que se admite) carecen de originalidad. Yo diría incluso que son muy incongruentes. Los cristianos creen erróneamente que las historias de Cristo son únicas, cuando la verdad es que se han repetido durante muchos tiempo antes de la elaboración de la biblia.

Del hombre-dios Mitra (de la religión persa) se tomaron numerosos elementos como la fecha de nacimiento 25 de diciembre y el número de discípulos (12). También podemos mencionar y de forma sorprendente la frase de Mitra que se repite en el cristianismo”Quien no coma de mi cuerpo ni beba de mi sangre, haciéndose uno conmigo y yo con él, no se salvará“.  Esto es conocido como teofagia (comerse a Dios) y fue una alegoría muy común en todas las doctrinas mistéricas. Casualmente, en donde hoy está la Basílica de San Pedro del Vaticano, antes existió un santuario al Dios Mitra. En el mitraísmo también podemos encontrar referencias a “un paraíso para los buenos y un infierno para los malos”.

De forma similar, en las bodas de Caná (transformación del agua en vino) está descrito en el mito de Dioniso, deidad griega que fue considerado hijo de Dios y salvador, resucitó al tercer día y ascendió a los cielos. En su culto se realiza un ritual con pan y vino. ¿casualidad?

Attis, divinidad a la que se le rendía culto en Frigia fue representado como un hombre clavado a un árbol, su muerte también fue expiatoria y su cadáver no se encontró en la tumba porque también resucitó al tercer día.

Apolo, Hermes, Adonis, Heracles y casi todos los hombres-dioses antiguos nacieron en una cueva, elemento de carga mítica ya que simbolizaba el útero de la madre tierra. El Héroe Griego Asclepio efectuó exorcismos y milagros como el de resucitar a los muertos. Lo mismo hacía Apolonio de Tiana.

En las escrituras zoroastristas (diez siglos antes de la biblia) ya se hablaba de como Ormuz (Ahura Mazda) había creado al mundo en 6 días y descansó el séptimo; los 2 primeros humanos que creó se llamaban Adama y Evah. En el Gathas (cantos religiosos atribuidos a Zoroastro) se pueden encontrar relaciones con el capítulo de la creación en el antiguo testamento.

Me causa gracias, adornada con algo de sarcasmo, cuando a los primeros apologistas cristianos se les acusó de plagio a religiones paganas, estos se defendieron alegando que esas coincidencias eran obra del diablo para confundir a la gente.

Quizás esto pueda parecer escandaloso a cualquier cristiano, pero la realidad es que hubo plagio y falsificaciones para reconstruir la imagen de Cristo. Pero si se consultan las fuentes, se repasa la historia, no es difícil darse cuenta que las historias de los evangelios y la biografía de Jesús no es más que la agrupación de historias y mitos mucho más antiguos. De hecho, era costumbre por parte de los primeros padres de la iglesia el escribir textos pseudoepigráficos que luego fueron atribuidos a ciertos apóstoles y discípulos de Jesús. Ejemplo de esto son algunas “cartas de Pablo” en las que ataca al gnosticismo. El nuevo Testamento está lleno de incorrecciones y añadidos posteriores, se calcula que una tercera parte son pseudoepigrafías. Además hay que resaltar que son copias de copias de copias que han ido pasando por decenas de manos al ser traducidas. También era común insertar frases en estos textos (interpolaciones) o eliminaban partes que no eran buenas a los intereses de algunos.

Los cuatro evangelios (cuyos autores no fueron testigo de los hechos) sufren de profundas contradicciones y errores. No existe verosimilitud alguna entre ellos. No se pusieron de acuerdo en la genealogía de Jesús, ni en su fecha ni lugar de nacimiento. Tampoco existe constancia de la existencia de Nazaret en tiempos de Jesús, sino siglos más tarde, y mucho menos que Herodes se entretuviera asesinando niños.

“No existe apenas fuentes históricas que autentifiquen la existencia de Jesús”

Las interpolaciones fueron realizadas en obras históricas, con la finalidad de dar credibilidad al personaje de Jesús. Eusebio de Cesarea, Hipólito de Roma, Justino Mártir, Tertuliano y muchos otros apologistas cristianos recurrieron a este tipo de “fraudes piadosos”. Eusebio incluso difundió una carta presuntamente escrita por Jesús a Abgaro, rey de Odesa. Esusebio también fue acusado de ser el falsificador que introdujo dos interpolaciones en las obras “Antigüedades Judías” del historiador judío Flavio Josefo. Dicho texto no tiene la menor consistencia y ha sido rechazado por los especialistas. De hecho Flavio Josefo a pesar de recoger en sus escritos los hechos más significativos de la historia del pueblo judío, no hace la menor mención de Jesús ni de sus discípulos, esto sin lugar a dudas es un detalle poderoso. Esta misma técnica se empleo en las obra Anales de Tácito. Lo importante era difundir a toda costa la doctrina cristiana. De Jesús no se dice nada en las obras de los historiadores judíos y romanos del primer siglo; Filón, Suetonio, Tácito, Plinio el viejo, Justo de Tiberíades, Plutarco…ninguno se molestó en hablar de Jesús, “Ninguna persona culta de su época le menciona en ningún escrito” dice la historiadora Bárbara Walker. Las únicas fuentes son los evangelios y estos no son considerados libros históricos, sino textos teológicos destinados a promover la fe.

Los padres de la iglesia nunca aportaron pruebas de la existencia de Jesús, solo afirmaciones insostenibles y absurdas acompañadas de amenazas de condena eterna

Del mito a la historia

El verdadero fundador del cristianismo fue Pablo, quien convirtió la resurrección de Cristo en el pilar de la fe cristiana, símbolo de salvación universal tras el sacrificio expiatorio. Pero Pablo no transmite nada de las enseñanzas de Jesús, por lo tanto no se puede hablar de de una religión basada en lo que predicó Jesús sino en una religión basada en él, centrada en la resurrección. “El hecho de que no haya un solo sermón del Jesús de los Evangelios que sea citada por Pablo es inexpugnable, y ciertamente fatal para la historicidad del Jesús de los Evangelios” afirma Magurditch Mangasarian que abandonó su cargo como ministro presbiteriano al descubrir tantísimas inconsistencias bíblicas.

En Pablo podemos apreciar huellas de la gnosis en algunas de sus epístolas sin embargo no aparece el Jesús histórico por ningún lado; también encontramos el pensamiento Platónico, mezclado todo ello con escritos en donde se condena a la gnosis…toda una paradoja. En dichos textos Pablo se refiere a un Cristo místico perteneciente a una realidad espiritual que se encuentra entre nosotros mismos. “Debe advertirse que en general, las primeras epístolas muestran signos de influencia gnóstica, mientras que las últimas muestran señales de prejuicios antignósticos” señala John Glover Jackson

Lo mítico fue transformado gradualmente, por arte de la falacia teológica, en histórico. La interpretación literalista se impuso de forma drástica cuando el cristianismo se convirtió en la religión oficial del imperio y luchó de manera implacable contra los que se oponían y arrasaron contra toda forma de culto pagano. La filosofía y la ciencia también sufrieron las mismas consecuencias. “Después de Jesucristo es ya ociosa toda investigación. Si creemos ya no exigimos nada que vaya más allá de nuestra fe” declaró Tertuliano. Se iniciaba de esta forma un período oscuro de superstición e incultura.

La iglesia no permitía que las escrituras fuesen leídas por el pueblo, para que este no pudiera interpretarlas a su manera.

Grandes bibliotecas gnósticas y templos paganos fueron saqueados y quemados, fueron destruidos los templos de los “demonios”. El gnosticismo (conocimiento), sistema filosófico-místico fue considerado un crimen de Estado, y sería necesario erradicarlo. “La predicación de la iglesia es verdadera y firme y en ella se propone al mundo entero un único e idéntico camino de salvación. Los que abandonan la predicación de la iglesia acusan de ignorancia a los santos presbíteros, sin observar que vale mucho más un hombre religioso aunque ignorante, que un sofista blasfemo e insolente” escribe Ireneo en su calumniosa obra “Contra las herejías”. Definitivamente la ignorancia es la base de la gran mayoría de religiones, ya que una mente ignorante es fácilmente envenenada…pero una mente culta es un peligro para las iglesias.

El filósofo pagano Celso, refiriéndose a los cristianos afirma “siempre están repitiendo: no examines, solo cree y tu fe te hará bendito. La sabiduría es una cosa mala en la vida, es preferible la necedad“. Celso arremetió duro contra los cristianos en su obra “Discurso Verdadero”. Celso demuestra gran conocimiento de la religión cristiana y sus críticas son muy fundamentadas, citando numerosas fuentes y examinando las contradicciones bíblicas. Porfirio filósofo neoplatónico también es rotundo en su obra “Contra los cristianos”, y señala “Los evangelistas son inventores, no historiadores de los acontecimientos en torno a Jesús. Cada uno de ellos escribió no en armonía, sino en desacuerdo“.

Cuando una persona sufre delirio lo llamamos locura. Cuando mucha gente sufre el mismo delirio lo llamamos religión. Robert Pirsig


Referencias

Jesucristo: la otra conspiración? 3.00/5 (60.00%) 4 votos

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  • Marco flores

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    Este documental se cayó para mi cuando dices que Jesús nació un 25 de diciembre y no es asi, de hecho estas tomando como base histórica a la misma iglesia y sus referencias, el día 25 de diciembre era un día pagano, y a Jesús lo encimaron con la festividad del sol, se sabe por otras fuentes que Jesús nació entre agosto creo o un mes cercano, por circunstancias del clima no pudo nacer en diciembre, aparte todo esto es de zeitgeist, lo cual también es falso que los demas dioses sean del 25 de diciembre si muchos de estos pueblos manejaban calendarios distintos, la verdad es que tampoco se puede afirmar que no existió , te invito a que leas Jesús vivió y murio en cachemira, ahi encontrarás algo de documentación y no la de zeitgeist

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