La verdad de Kurt Sonnenfeld sobre el 11 de Septiembre

Publicado en Misterios y Complots,


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Kurt Sonnenfeld es el documentalista contratado por el gobierno norteamericano para descender al Ground Zero de las Torres Gemelas y registrar las escenas del lugar tras el atentado del 11 de septiembre de 2001. Un año después fue encarcelado por el supuesto asesinato de su esposa, del que terminó absuelto, denunció que sufrió torturas y apremios ilegales mientras estuvo preso.

El 11 de Septiembre de 2001 es una bisagra para la historia de los Estados Unidos de América. Ese día, las mundialmente conocidas Torres Gemelas fueron derribadas por dos aviones que se estrellaron premeditada y coordinadamente por la conducción de dos suicidas que respondían -según el gobierno del mencionado Bush- a organizaciones terroristas identificadas con Al Qaeda.

Cuando todo se había derrumbado comenzaron otras tareas(aparte del salvamento y la asistencia de las personas que permanecían en las torres), y como es de suponer todas las evidencias debían ser agrupadas para proceder al inicio de una investigación oficial.
En ese marco, el gobierno estadounidense dispuso que un documentalista y fotógrafo trabajara en la zona donde estaban las Torres Gemelas para retratar y recabar todos los datos que sirvieran a los investigadores. Ese hombre se llama Kurt Sonnenfeld y vive en Argentina en condición de refugiado.

Por ese entonces, se desempeñaba como camarógrafo de la agencia gubernamental “Federal Emergency Management Agency” (FEMA) cuya finalidad es filmar antes que nadie las catástrofes que suceden en territorio estadounidense y, luego de analizar el material, distribuir a los medios de comunicación aquellas imágenes que crea conveniente.

He sido documentalista del gobierno de Estados Unidos en situaciones críticas y de catástrofe. He realizado trabajos de carácter confidencial y secreto en diferentes instalaciones científicas o militares relacionadas con el almacenamiento, desarrollo y transporte de armas nucleares, biológicas y químicas”, dice Sonnenfeld a modo de presentación.

Luego, cuenta que “cuando sucede el terrible atentado del 11 de Septiembre, el gobierno norteamericano, cierra toda el área alrededor del World Trade Center, todo el bajo Manhattan y se prohíbe el ingreso de todo tipo de cámaras. Solo a dos personas en el mundo se les concedió acceso para documentar lo que había sucedido. Yo fui una de esas personas, con acceso total y absoluto, a lo que fuera allí un importante centro dedicado al comercio y oficinas gubernamentales, incluyendo la mas grande estación clandestina de la CIA fuera de Washington DC”.

Yo debía documentar con mi cámara diariamente por horas y horas, y luego bajo estrictos parámetros que me fueron dados, liberar a las cadenas noticiosas mundiales, quince o veinte minutos de imágenes”, dice el profesional.

Según Sonnenfeld, Nueva York era un caos y no había una dirección estable donde dejar el material por lo tanto lo más conveniente era conservarlo en su casa, editarlo y luego entregarlo a la agencia, “debía entregar todas estas horas de filmación para las investigaciones que se suponía se llevarían a cabo. Pase así, cinco semanas en cumplimiento del deber en el World Trade Center, pero debido a la trágica cadena de eventos que se sucedieron, nunca entregué los tapes”.

En enero de 2002, su esposa Nancy se suicido. “Ya lo había intentado antes debido a su cuadro depresivo. Lamentablemente provenía de una familia signada por los suicidios. Las autoridades llevaron a cabo la investigación formal y pertinente que determinó mi inocencia. Toda la evidencia, inclusive una nota de suicidio de su puño y letra, irrefutable evidencia forense y las declaraciones bajo juramento de policías y testigos en la corte, probaron el suicidio”, agrega el documentalista.

A pesar de que las pruebas eran lo suficientemente contundentes para caratular el caso como un suicidio, la justicia acusó a Sonnenfeld de haberla asesinado a partir del informe policial. En la cárcel, el ex agente afirma que fue torturado y privado de todos sus derechos.

Finalmente, la propia fiscalía desechó los cargos en su contra pero entre la decisión de la justicia y la recuperación definitiva de su libertad, pasaron seis meses en los que Kurt fue alojado en una de las cárceles destinadas a los presos más peligrosos del país, donde afirma que también soportó todo tipo de maltratos. Mientras tanto, miembros de la seguridad norteamericana ingresaron en su casa sin ninguna orden judicial con el infructuoso objetivo de hacerse del material registrado en el World Trade Center.

Viudo y sin dinero, Sonnenfeld siguió el consejo de unos amigos que le prestaron una casa en San Bernardo y fue junto al preciado material a la Argentina a decidir qué iba a ser con su vida. Allá conoció a Paula, una abogada con la que se casó y tuvo dos hijas mellizas, Scarlett y Natasha. Todo parecía indicar que la pesadilla había quedado atrás. Kurt trataba de ganarse la vida filmando videos deportivos para productoras independientes. Pero fue apenas un espejismo. Según Sonnenfeld, “se hizo en Estados Unidos una audiencia secreta y se decidió pedir mi extradición, diciendo que después de más de dos años, habían repentinamente encontrado nueva evidencia. Y qué era esa nueva evidencia? Dos convictos, que a cambio de una reducción en sus sentencias; dicen que yo les confesé a ellos que mi esposa no se suicidó. Ignorando entonces mi absolución y toda la evidencia del suicidio; reinventaron el caso y fabricaron esta supuesta nueva evidencia”, explica.

Terminó preso nuevamente, esta vez en la cárcel de Devoto, hasta que primero el juez Daniel Rafecas y luego la Corte Suprema denegaron su extradición. A la espera de que le reconozcan como refugiado político, acaba de publicar el libro El Perseguido, donde además de relatar detalladamente su drama personal, muestra cómo fue cambiando su enfoque sobre el atentado a las torres y si bien no abona a las teorías conspirativas, afirma que el gobierno de Bush estaba al tanto del plan y no hizo nada para evitarlo ya que de él podía sacar provecho.

A medida que comencé a recorrer la zona fui descubriendo cosas que me llamaron mucho la atención. Por ejemplo, las cajas negras de los dos aviones nunca aparecieron porque según las autoridades se destruyeron como producto de las explosiones. Sin embargo, yo registré con la cámara asientos y ruedas del avión casi intactas pese a que son materiales muchos más inflamables que una caja negra. Otra cuestión también muy extraña fue lo que pasó con el Edificio 7 que hizo implosión nueve horas después de que uno de los aviones se estrellara con la Torre Norte. Tardó sólo 6,5 segundos en desmoronarse mientras que los edificios que estaban a su alrededor quedaron en pie y relativamente ilesos. La explicación que se dio desde FEMA fue que la implosión fue producto de los pequeños focos que se generaron en algunos pisos. Sin embargo, se trataba de un rascacielos con una sólida estructura de hierro y con protección antiincendio. Casualmente, o no tanto, luego del atentado se supo que en ese edificio se encontraba la estación clandestina más grande de la CIA, fuera de Washington, que se encargaba de espiar a los diplomáticos de las Naciones Unidas” relata el documentalista.

El gobierno de Bush tenía muchas ganas y necesidad de que hubiera una guerra y con los atentados a las Torres encontraron el argumento perfecto. Con el atentado se beneficiaron las grandes compañías de armamento. El presupuesto de Defensa llegó al trillón de dólares y pasó a ser el más importante de Estados Unidos. Gran parte de ese presupuesto figuraba como gastos reservados con lo cual el gobierno no tenía que rendirle cuentas a nadie. Fue la mejor manera para sacar trillones de dólares y distribuirlo entre gente que tiene dinero y poder. Los hijos de los pobres son los que van al frente en la guerra, mientras que los hijos de los ricos están en Washington D.C. siguiendo el mismo camino de sus padres. Es como la familia Bush, que sus miembros siempre están involucrados en política pero también en grandes empresas de petróleo y armamento“.


Fuentes: Indymedia | IPS Noticias | Youtube | Investigar 11S

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